
Puede que haya alguien tan contento como él, pero más es imposible. De suplente campeón de Europa el año pasado, a celebrarlo como algo más que propio. Protagonista decisivo, y además en su equipo del alma, de corazón. Hablamos de Piqué, dos veces vencedor de la Champions League de forma consecutiva y además con los dos equipos que ayer, jugaron la final.
Magnífico negocio realizaba el Barcelona el pasado verano al hacerse con Gerard Piqué a cambio de 6 Millones de Euros. Una cantidad irrisoria al comprobar el espectacular rendimiento que ha dado el joven central catalán.
La felicidad de Gerard está más que justificada, dado que su equipo es Campeón de Europa y como cualquier aficionado al club barcelonista ya es una gran alegría. Pero hacerlo ante el club que le hizo madurar, pero que no fue capaz de ver sus verdaderas condiciones, debe llenar de orgullo al jugador.
Vidic, Ferdinand, Márquez, Puyol… un selecto club de los mejores defensas del continente, y que desde ayer, Piqué puede sentirse a su misma altura.
