
Ya empieza a quedar demasiado lejos aquel Ronaldinho que maravillaba a todo el planeta con su futbol vistoso. Realmente, desde el año 2006, el de la Champions ganada en París, que el brasileño ya comenzaba a dar muestras de apatía en su juego.
La realidad es que el futbol espectacular de Ronaldinho pudo verse en las temporadas 2003-2004, con el resurgir del nuevo Barcelona de Rijkaard, explotar definitivamente en la 2004-2005, con la llegada de Deco y Eto’o, y tener altibajos durante el año siguiente, como decía, el de la consecución de la Copa de Europa.
Tras la Supercopa de Europa perdida ante el Sevilla, cuesta abajo. Poco esfuerzo físico y demasiada tendencia a destacar a balón parado. Precisamente esto fue lo que salvó durante dos años al gaúcho para que no se hubiese marchado antes del Camp Nou. Dos años con algunas pinceladas, pero con cada vez más alarmante y deplorable estado físico.
Tras su marcha al Milán, creo sinceramente que la gran mayoría de aficionados al Barcelona no confiaron en la mejoría de juego de Ronaldinho, tras verle dos años sin mostrar ni siquiera una leve mejoría. La pasada temporada, tras un comienzo ilusionante, se quedó en nada en un Milán demasiado veterano, donde solo la calidad de Kaká aguantó al equipo.
Para esta campaña, tras la marcha del ya jugador madridista, en Milanello se ha cargado toda la responsabilidad al ex barcelonista, y la cosa, de momento, no ha podido salir peor. Un futbolista que ni siquiera está al nivel competitivo adecuado, y que lleva el peso de un equipo que necesita una renovación urgentemente.
Resultado: un Milán en mitad de la tabla, con sonadas derrotas en pretemporada ante los grandes de la Serie A, y un Ronaldinho realmente desconocido. O lo más triste, lo que conocemos de él en los últimos tiempos. Falta de entrega, desidia y poca movilidad, además del nulo desequilibrio que aporta, otrora una de sus grandes señas de identidad.
Sé que ya es habitual ver críticas a Ronaldinho en este blog, pero me parece un caso llamativo, de un jugador que pudo haber sido un mito, y se ha quedado en mucho menos. Distraído por cosas ajenas al futbol, su carrera ha caído en picado con el paso de los años. Ya no es tan joven, porque cuando se marchó al Milán tenía tiempo de recuperarse, pero recuperar el nivel después de varios años arrastrándose por los campos de futbol es muy difícil.
Dará grandes asistencias, algún que otro gol, y se le aplaudirá, incluso dirán que el mejor Ronaldinho está de vuelta, pero su juego actual ya no tiene nada que ver. Estático y sin hambre de gloria, me parece que la etapa de Ronaldinho en Europa ha tocado a su fin.

